En respuesta al ensayo de Nacho Villalba llamado «Espanya». Sobre la cuestión de España y sus autonomías.
Antes, mi querido amigo Nacho Villalba me había recomendado leerme su pequeño ensayo titulado “Espanya” —en valenciano porque todo su ensayo está escrito en valenciano. Es un ensayo realmente interesante y os recomiendo echarle un ojo. También me dijo —a modo de pulla— que podía hacer un ensayo contestando el suyo, porque sabía que tendría mucho que decir sobre ese —que bien me conoce. Lo que creo que no se esperaba es que le diera la razón en lo que viene a ser la tesis central del ensayo —o por lo menos en parte de esta. Sí. Como él apunta, el Estado-nación es un error. España como nación única es un error. Ahora, la pregunta es: ¿Cuál debería ser la alternativa?
Primero voy a hablar sobre la primera parte de la tesis, que es precisamente la que comparto. No es cuestión de que España se haya impuesto sobre otros, de que hayan querido crear un estado fuerte a costa de cargarse cualquier destello de regionalismo en sus propias regiones, sino que han sido sus propios gobernantes quienes sistemáticamente han usado a la “única España” a su favor. Está claro el objetivo borbón. Está claro el despropósito de dejar Castilla y Aragón en “solo Castilla”. Está clara la manera en la que sistemáticamente se le ha otorgado poder a Madrid.
Ahora, lo peor nunca fue que quisieran cargarse todo lo que se encontraron a su paso, sino que la clave es que con esto querían una cohesión social alrededor de la nación. Realmente dudo que a nadie le importase “España”, sino que esta es desde los Borbones una herramienta de centralización. Esta herramienta de centralización sería la misma si estos mismos Borbones hubieran decidido centralizar España alrededor de Barcelona y la actual predominancia de Castilla fuera la predominancia de Aragón. Es aquí donde se empieza a ver mi punto de desacuerdo. España no es simplemente una nación, es un arma. Un arma para juntar una injuntable España.
Sobre la segunda parte de la tesis. Esta se refiere a la solución del problema. Si su crítica se basa en la oposición entre lo que Nacho denomina “estado nación” y la “plurinacionalidad”, el problema dirá que es el primero y la solución el segundo. Que el primero sea el problema está claro, ¿pero y lo segundo? Parémonos a pensar un poco: Nuestro problema es que se ha usado una nación para aglutinar la inaglutinable España. ¿Y cuál es la solución? ¡Muchas naciones exactamente iguales a la que criticábamos! La nación nunca puede ser la solución de la nación. Esto es porque ahora parece que Valencia, Cataluña, País Vasco y todas estas regiones son las oprimidas, y que la opresora es España —o Castilla—, pero cabe recordar que nunca lo han sido así, y nunca tienen el porqué serlo en el futuro.
Ponemos el mismo ejemplo de la España que ahora tanto se critica. Si habéis dado un poco de historia, sabréis que en España habitaban los visigodos, antecesores nuestros —en teoría—, cuando los musulmanes vinieron a la península y redujeron el reino visigodo a aproximadamente la actual Asturias. En ese momento se dio un proceso de reconquista por la recuperación aparentemente legítima de territorio que les había pertenecido. Y si no les convence lo suficiente el argumento nacional de que se hacía por “recuperar España”, aún hay uno de más peso: el religioso. Cristianos contra musulmanes: ¡El gran clásico de la Edad Media! El caso es que con argumentos aparentemente legítimos y con una clara posición de ser el oprimido empezaron una guerra con la que recuperaron lo que -según ellos- les pertenecía.
Eso pasó hace 1300 años aproximadamente, y hoy el querido oprimido es el opresor que amenaza con cargarse media cultura peninsular. ¿Realmente creéis que si Cataluña consigue su gran ansiada independencia dentro de 1300 años no querrán su reconquista de Valencia, Baleares y Aragón? Está claro que es una simple conjetura, pero era para que vierais el paralelismo. Con esto quería llegar a que la solución de un clavo no es otro clavo. Un nacionalismo nunca soluciona otro, sino que perpetúa el ciclo del odio. Es una dialéctica que funciona de la siguiente forma: digamos que existe el colectivo mayoritario A y el minoritario B. El A oprime al B y el B se siente con el derecho de defenderse. Aquí pasa una de dos: o que el A asimila al B y sale otro colectivo oprimido nuevo, o que el B gana al A. En este último caso, el colectivo oprimido se convertirá en opresor y continuará el ciclo del odio al aparecer un nuevo oprimido.
Aquí añadimos la idea de herencia. Se considera herencia la creencia de que tenemos el deber de continuar lo que nuestros predecesores empezaron. Para ser más exactos: si mi familia es valenciana, tengo entonces el deber de defender el valenciano. Esto también pasa con cualquier nacionalismo. Estos nunca se mantendrían si la gente no mantuviera esta “herencia”. Por volver al caso de Al-Ándalus. ¿Qué derecho tenían los reyes cristianos de conquistar un terreno que ni habían pisado? Recordemos que son sus antepasados quienes vivieron allí, no ellos. Así se perpetúa el colectivo, cuando unos heredan los errores de otros. ¿Realmente es el deber de un vasco defender su región? ¿Y para alguien de Cataluña? ¿Y para alguien de cualquier otra comunidad autónoma? ¿Yo, como valenciano, tengo acaso el deber de defender la conquista de un rey de una ciudad en el 1238?
¿Y a dónde quieres llegar, Carles? Pues ahora voy. Sí, como he defendido, la solución de un nacionalismo no es otro nacionalismo; lo que se debería hacer es una destrucción completa de estos y de su ciclo del odio. El ciclo del odio es la dialéctica de la que hablaba antes. Alimentada por aglutinantes de masas, crea un ciclo donde corrientes surgen y son destruidas por otras mediante guerras, sean físicas o no. Sé que suena idealista, pero espero el día en el que nos demos cuenta de que no somos españoles, valencianos, catalanes, canarios o moros; somos personas. Somos individuos a los que nos arrancaron la libertad a base de encadenarla a una nación. El día en el que todos nos demos cuenta de eso, no destruiremos el estado-nación a base de crear otros. Destruiremos el Estado-nación y punto.
Escrito el 2-04-2026
Publicado el 8-04-2026


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